Toledo

1569
Descendiente de toledanos judeoconversos, Santa Teresa no tuvo relación con Toledo hasta comienzos del año 1562, cuando parte hacia la ciudad castellana a instancias de sus superiores para asistir y apoyar a Doña Luisa de la Cerda, dama notable de la sociedad toledana, la cual había caído en una profunda depresión tras enviudar recientemente.

A su llegada a Toledo, se instala en la residencia de doña Luisa, en el actual Palacio de Mesa, el cual alberga hoy en día la sede de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. Allí pasará un invierno dando apoyo y consuelo no solo a doña Luisa, sino también a todo aquel relacionado con la vida cotidiana de dicho palacio toledano.

Toledo se constituye como una etapa esencial en la vida de Santa Teresa, pues será aquí, durante las largas noches de invierno, cuando en sus aposentos y acompañada tan solo por la luz de una vela, comenzará a plasmar por escrito sus pensamientos, cuitas e intenciones, dando origen a su amplia y rica obra literaria. Al mismo tiempo, es en Toledo donde gracias a su buen hacer, logra ganarse una excelente reputación entre damas influyentes en la corte real, lo cual le será muy útil posteriormente en su tarea de fundación y difusión del mensaje carmelita.

 

Lugares Teresianos

Al igual que en otros muchos lugares de España y gracias a un rico comerciante, Martín Ramírez, el cual en su lecho de muerte le deja dinero para fundar una iglesia, Santa Teresa fundará en 1569 un convento en la capital manchega.

En una primera instancia, el convento (o “Palomar de la Virgen” que era como Santa Teresa gustaba de llamar a sus fundaciones) se ubicaba en una casa en la calle San Juan de Dios, en plena judería Toledana.

Un año después, el Convento de las Carmelitas Descalzas de San José, quinto en su obra, se traslada a su actual ubicación en la Plaza de Santa Teresa de Jesús, la cual se encuentra muy próxima a la puerta del Cambrón. Este convento pasó a ser la quinta de descanso de Santa Teresa, lo cual provocó que la santa pasara largos periodos en nuestra ciudad.

En 1577, Santa Teresa vuelve a Toledo y se recluye en su convento. Aquí retomará la escritura del “Libro de la Vida”, e iniciará “Las Moradas”, obra culmen de la mística y que cierra el círculo literario de santa Teresa y la Ciudad de Toledo.
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