Segovia ocupa un lugar singular dentro del mapa teresiano. Fue la novena fundación de Santa Teresa de Jesús y una de las ciudades donde la reformadora mostró con mayor claridad su capacidad para superar dificultades y sacar adelante su proyecto. Pero Segovia es también mucho más: es el lugar donde confluyen de manera única las huellas de Teresa y de San Juan de la Cruz, las dos grandes figuras de la reforma del Carmelo.

En esta entrevista, el alcalde de Segovia, José Mazarías Pérez, reflexiona sobre la presencia de Santa Teresa en la ciudad, las dificultades de la fundación segoviana, el valor del legado sanjuanista y la importancia de una ciudad que combina patrimonio, historia y espiritualidad en una experiencia única para quienes recorren las Huellas de Teresa.

Segovia es una ciudad icónica por su patrimonio. ¿Qué lugar ocupa Santa Teresa dentro de esa identidad?

Segovia es una ciudad que impresiona desde lo visible: el acueducto, la catedral, el Alcázar… pero también es una ciudad que se descubre poco a poco, en sus capas más profundas. Y ahí es donde se sitúa la huella de Santa Teresa.

Su presencia no es tan evidente como la de otros elementos patrimoniales, pero es igual de sólida. Forma parte de esa Segovia más interior, más compleja, donde lo histórico y lo espiritual se entrelazan. Teresa no solo pasa por la ciudad: la habita, la transforma y deja en ella una huella que, como el propio acueducto, resiste el paso del tiempo.

Segovia es la novena fundación de Santa Teresa. ¿Qué caracteriza este momento dentro de su trayectoria?

Es una fundación de madurez. Teresa llega a Segovia con una experiencia acumulada enorme, pero también con el peso físico de los años y de las dificultades vividas en otras fundaciones.

En este momento ya no es solo una mujer impulsada por una intuición, sino una fundadora plenamente consciente de los desafíos. Sabe que cada nueva casa implica conflictos, negociaciones y tensiones, y aun así sigue adelante.

Segovia refleja muy bien esa etapa: una Teresa experimentada, prudente, pero también firme en sus decisiones.

La fundación en Segovia estuvo llena de dificultades con los canónigos y otras órdenes. ¿Qué nos revela esto de su figura?

Nos revela una Teresa profundamente realista. Aquí se enfrenta a resistencias claras: los canónigos no querían más conventos, los franciscanos no veían con buenos ojos su presencia y los mercedarios incluso llegaron a amenazar con derribar la casa.

Esto demuestra que su proyecto no era solo espiritual, sino que tenía implicaciones económicas, sociales y de poder. Teresa supo moverse en ese contexto con inteligencia, con capacidad de diálogo y también con una gran determinación.

La escena de la irrupción del provisor es especialmente intensa. ¿Qué simboliza?

Es un momento casi cinematográfico. La fundación está en marcha, la ciudad observa, hay expectación… y de repente irrumpe la autoridad eclesiástica con fuerza, cuestionándolo todo.

Ese episodio simboliza la fragilidad de lo que Teresa estaba construyendo, pero también su capacidad para sostenerlo. Frente a la tensión, ella responde con claridad, con argumentos y con serenidad.

Es, en cierto modo, una síntesis de su carácter.

El recorrido teresiano en Segovia es muy urbano, muy integrado en la ciudad. ¿Cómo se vive hoy?

Se vive como una experiencia que combina lo monumental con lo íntimo. El visitante puede comenzar en el entorno del acueducto, con toda su fuerza visual, y poco a poco adentrarse en una ciudad más silenciosa, más recogida.

Calles como Marqués del Arco, el entorno de las Canonjías o los espacios vinculados al convento permiten reconstruir ese itinerario de Teresa dentro de la ciudad.

Es un recorrido que no se impone, sino que se descubre.

Segovia es también escenario de experiencias místicas muy significativas. ¿Cómo se integran en el relato de la ciudad?

Se integran como parte de una dimensión menos visible, pero fundamental. Teresa vivió aquí experiencias místicas muy intensas, como episodios de bilocación, que forman parte de su biografía.

Estos hechos no se entienden desde una lógica puramente histórica, pero sí desde la profundidad de su experiencia espiritual. Y en Segovia encuentran un contexto muy adecuado, una ciudad que invita a esa interioridad.

Segovia es también una ciudad clave en la vida de San Juan de la Cruz. ¿Qué aporta esta presencia al relato teresiano?

Aporta una dimensión esencial. Segovia es uno de los lugares donde San Juan de la Cruz desarrolla parte de su vida y donde, además, se custodian sus restos.

Esto convierte a la ciudad en un punto de encuentro entre las dos grandes figuras de la reforma del Carmelo. Teresa y San Juan no solo comparten proyecto, comparten también ciudad, historia y legado.

Esa doble presencia enriquece enormemente el relato de Segovia.

¿Cómo se vive hoy en Segovia esa conexión entre Teresa y San Juan de la Cruz?

Se vive como una realidad profundamente integrada. No son dos historias separadas, sino dos caminos que convergen.

El visitante puede recorrer la huella de Teresa y, al mismo tiempo, acercarse a la figura de San Juan de la Cruz, entendiendo mejor la profundidad de su relación y el alcance de su obra conjunta.

Es una experiencia muy completa, porque permite comprender la reforma del Carmelo en toda su dimensión.

El convento vinculado a San Juan de la Cruz es hoy un lugar de referencia. ¿Qué significado tiene?

Es un lugar de enorme valor, tanto histórico como espiritual. Allí reposan sus restos, y eso lo convierte en un espacio de peregrinación y de referencia internacional.

Pero, además, es un lugar que conserva ese carácter de silencio, de recogimiento, que define muy bien la experiencia sanjuanista.

Es un espacio que no solo se visita, se vive.

Desde el punto de vista turístico, ¿qué experiencia diferencial ofrece Segovia en este contexto teresiano y sanjuanista?

Ofrece una experiencia muy completa y muy singular. No es solo una ciudad monumental, es también un lugar donde se puede comprender un proceso histórico y espiritual de enorme profundidad.

El visitante encuentra una combinación única: patrimonio, historia, espiritualidad y también una dimensión emocional que hace que la experiencia sea especialmente intensa.

¿Qué supone para Segovia formar parte de la Red de Ciudades Teresianas “Huellas de Teresa”?

Supone formar parte de un proyecto que permite dar coherencia a todo este legado. Segovia aporta a la Red una de las fundaciones más complejas y, además, esa conexión tan especial con San Juan de la Cruz.

La Red nos permite trabajar conjuntamente, compartir iniciativas y proyectar este patrimonio a un nivel más amplio.

Mirando al futuro, ¿qué papel quiere jugar Segovia dentro del mapa teresiano?

Segovia quiere seguir aportando su riqueza histórica.

Pero también quiere reforzar esa dimensión compartida entre Teresa y San Juan de la Cruz, que es uno de sus grandes valores diferenciales.

Nuestro objetivo es seguir poniendo en valor este legado y hacerlo accesible a quienes nos visitan, manteniendo siempre su profundidad y su autenticidad.