Con motivo del Día Internacional del Libro, conversamos con el periodista y escritor salmantino Paco Gómez, autor de Tras las huellas de Teresa (PPC), una obra que propone un recorrido por las catorce ciudades en las que Santa Teresa de Jesús dejó su impronta. Un libro que es viaje, relato y también experiencia interior.
¿Qué significa para ti celebrar el Día del Libro con una obra como Tras las huellas de Teresa?
Celebrar el Día del Libro con esta obra tiene un significado muy profundo, porque Teresa de Jesús es, en esencia, una mujer de palabra. Una mujer enemiga de los caminos, pero que se pasó la vida en ellos para cumplir con una misión, extender su reforma. A través de sus palabras y sus hechos, sumados a la visión de hoy, el libro ofrece un recorrido por una sucesión de lugares deslumbrantes, patrimoniales, marcados por el peso de la historia.
Y precisamente, en esa historia la huella de Teresa de Jesús es muy relevante. Una huella en permanente viaje, que crea un vínculo muy poderoso entre estas ciudades. Por eso decimos que la lectura puede ser también una forma de caminar. En este caso, lo que se propone al lector es iniciar un viaje particular que no solo recorre ciudades, conventos o senderos, sino también procesos interiores, decisiones, dudas, búsquedas. Celebrar el Día del Libro con Teresa es recordar que hay libros que no se terminan cuando se cierra la última página, sino que continúan dentro del lector.
El libro plantea un recorrido por las ciudades teresianas. ¿Cómo nace esta idea?
La idea surge de una constatación muy sencilla: Teresa no se puede entender sin sus desplazamientos. Es una mujer en movimiento constante, en un tiempo en el que viajar no era fácil ni seguro. Cada fundación implica una decisión, un riesgo, una negociación, una historia concreta. Por eso me parecía importante no hablar de Teresa desde un único lugar, sino reconstruir su biografía a través de los territorios que recorrió.
Pero no quería hacer un simple inventario geográfico. Me interesaba que cada ciudad se convirtiera en un espacio narrativo, en un lugar donde suceden cosas, donde Teresa se encuentra con personas, con dificultades, con oportunidades en un contexto siempre particular. Así, el libro va construyendo una especie de mapa emocional en el que cada etapa aporta una tonalidad distinta: hay momentos de inicio, de conflicto, de consolidación, de despedida…
En el fondo, la propuesta es invitar al lector a acompañarla, a detenerse en esos lugares y a descubrir que ese recorrido sigue teniendo sentido hoy.
¿Qué has descubierto de Teresa durante la escritura que no conocías?
Quizá lo que más me ha sorprendido es la cercanía. Muchas veces la figura de Teresa se presenta con una cierta distancia, como si fuera una figura fuera del tiempo, difícil de alcanzar. Pero cuando te acercas a sus textos y a los testimonios de las personas que la trataron, aparece una mujer extraordinariamente humana.
He descubierto, y describo en el libro, a una Teresa que duda, que reconoce que se equivoca, que se cansa, que se enfrenta a incomprensiones muy duras, pero que al mismo tiempo mantiene una determinación impresionante. Y también es muy llamativo toparse de repente con una mujer con un sentido del humor muy fino, muy inteligente, que le permite relativizar muchas situaciones complicadas.
Esa mezcla de fortaleza y humanidad es lo que la hace tan actual. Teresa no es solo un referente espiritual o histórico, es alguien con quien uno puede dialogar, incluso hoy.
El libro mezcla divulgación, relato y mirada interior. ¿Era una intención buscada?
Sí, absolutamente. Desde el principio tuve claro que no quería escribir un libro que se limitara a ofrecer datos o información histórica. Aunque esa base es necesaria y está presente, quizá puede encontrarse de manera más profunda en ensayos y publicaciones especializadas que ya existen. Mi intención era construir un texto que se pudiera leer de manera fluida, que invitara a entrar, a detenerse, a imaginar.
Teresa no se puede entender solo desde la erudición. Necesita ser contada también desde la experiencia. Por eso hay un equilibrio entre el rigor y la narración, entre lo que sabemos y lo que intuimos, entre la historia y la mirada contemporánea.
Quería que el lector sintiera que no está leyendo sobre Teresa, sino que está, de algún modo, caminando con ella. Y eso me exigía un tono, un ritmo y una forma de contar que acerquen, que acompañen, que sugieran.
Las ciudades tienen mucho peso en la obra. ¿Qué papel juega el territorio en la comprensión de Teresa de Jesús?
La vida de Teresa de Jesús y particularmente sus fundaciones es una aventura maravillosa por los reinos del siglo XVI. Es el marco temporal y geográfico que en cierta medida condiciona los hechos, que plantea dificultades, pero que también ofrece posibilidades que esta mujer única sabe aprovechar. Al mismo tiempo, Teresa deja en cada uno de estos lugares una huella que no es solo material o histórica, sino también humana y espiritual. Hay una relación de ida y vuelta muy interesante: Teresa transforma los lugares, pero los lugares también la transforman a ella.
En el libro intento reflejar precisamente eso: que el territorio no es un simple mapa, sino una red de experiencias. Y que recorrer esos espacios hoy permite entender mejor no solo lo que Teresa hizo, sino también cómo lo vivió.
El libro recorre distintas fundaciones y momentos de su vida. ¿Qué nos dice ese itinerario sobre la propia Teresa?
Nos habla de una mujer en aprendizaje constante. Cada fundación es un capítulo, pero también es una etapa vital. No es la misma Teresa la que inicia su camino que la que lo recorre años después. Hay una evolución muy clara en su forma de entender la vida, las relaciones, la fe y también las dificultades.
Ese itinerario nos permite ver cómo se va construyendo a sí misma: cómo evoluciona, cómo se adapta, cómo toma decisiones en contextos muy complejos. Y, sobre todo, cómo mantiene una coherencia profunda entre lo que piensa, lo que cree y lo que hace.
A través de ese recorrido, el lector puede descubrir que Teresa no es una figura estática, sino alguien profundamente dinámica, en crecimiento permanente. Y eso es lo que la hace tan cercana y tan actual: su capacidad de cambiar sin perder el rumbo.
¿A quién va dirigido este libro?
Es un libro abierto. No está pensado únicamente para especialistas ni para personas con una formación previa en la figura de Teresa. Al contrario, creo que puede interesar a cualquier lector que tenga curiosidad por descubrir una historia verdaderamente única y apasionante.
Hay una dimensión cultural, histórica, incluso turística, que puede atraer a perfiles muy diversos. Pero también hay una dimensión más interior, más reflexiva, que puede conectar con quienes buscan algo más espiritual en la lectura.
Teresa tiene esa capacidad de llegar a públicos muy distintos. Y el libro intenta respetar esa amplitud.
En un mundo como el actual, ¿por qué sigue siendo importante leer a Teresa de Jesús?
Porque pocas personas han escrito tan bien en nuestra lengua como ella. Y además, esa tersura en su manera de escribir la dedica a hablar de lo esencial. En un contexto como el nuestro, marcado por la rapidez, la dispersión y el ruido, Teresa propone una mirada distinta: más profunda, más pausada, más centrada en lo que realmente importa.
Habla de la libertad interior, de la capacidad de tomar decisiones, de la importancia de escucharse. Y lo hace desde una experiencia muy concreta, muy real, muy humana.
Leer a Teresa hoy no es un ejercicio de nostalgia, es una forma de recuperar preguntas que siguen siendo fundamentales.
Si tuvieras que resumir este libro en una idea, ¿cuál sería?
Diría que es una invitación a caminar. A salir, a recorrer, a mirar con otros ojos los lugares que habitamos… y también a mirarnos por dentro. Porque, en el fondo, seguir las huellas de Teresa no es solo un viaje por espacios, sino un recorrido personal que cada lector hace a su manera.
Foto: Manu Laya