La música, la poesía y el patrimonio se encuentran en Los Senderos del Alma, una propuesta artística que recorre la vida y la experiencia interior de Santa Teresa de Jesús a través de composiciones de diferentes autores, la palabra y la interpretación musical. Un oratorio contemporáneo que ha ido cobrando una personalidad diferente en cada uno de los espacios teresianos en los que se ha representado, desde Pastrana o Caravaca de la Cruz hasta Valladolid, Segovia y Ávila.

Una de las voces que conduce este recorrido es la de la soprano María Crespo Quirós, para quien interpretar la obra supone adentrarse en las múltiples dimensiones de Teresa: su determinación, el dolor, la esperanza, el amor, la búsqueda interior y su particular manera de entender la vida y la muerte. En esta conversación nos habla del desafío de poner voz a esa experiencia, del diálogo entre poesía y música y de la capacidad de Los Senderos del Alma para acercar el legado teresiano a públicos muy diversos desde los lenguajes de la creación contemporánea.

Los Senderos del Alma propone un recorrido por la vida y la espiritualidad de Santa Teresa de Jesús a través de la música y la poesía. ¿Qué supuso para usted incorporarse a este proyecto?

Volver a incorporarme a este proyecto como solista fue no solo un gran placer, sino también un reto profesional, ya que la obra recoge la visión literaria y musical de muchos escritores y compositores para formar un resultado final, algo poco usual en este tipo de repertorio. Aún conociendo la obra desde hace años, en el proceso de estudio he tenido momentos de reflexión, la búsqueda de la relación del texto más detenidamente con la música, para poder entender lo que el compositor quería transmitir en cada momento y como yo, poniendo voz a esos poemas, podía mostrarlo y transmitirlo con mi voz.

Como intérprete, ¿qué ha descubierto de Santa Teresa durante el proceso de preparación del recital que quizá no conocía anteriormente?

Cada vez que canto esta obra descubro algo nuevo o refuerzo algún pensamiento en relación a Santa Teresa. Cantando algunos versos de los poemas que se recogen en el Oratorio me imagino que la Santa tenía una determinación que iba más allá de sus propios poemas, desde mi perspectiva veo que tenía unas nociones y pensamientos de algunos conceptos como la vida, la esperanza de amar, de ser escuchada y la propia superación del dolor que se adelantaban a los tiempos en los que ella vivió… Algo a resaltar en este aspecto es que veía la muerte como el verdadero camino a la vida y el amor carnal eran confesiones contadas en secreto que no plasmó del todo.

Cuando canto los versos donde ella habla de esto, creo que se puede apreciar que era una mujer adelantada a su época.

La música tiene la capacidad de expresar aquello que a veces las palabras no alcanzan. ¿Cómo dialogan en este espectáculo la poesía teresiana y la música?

Hay que destacar que cada escena musical de este Oratorio te da la sensación de estar en un momento completamente diferente al anterior e incluso al que va a venir. La poesía que se interpreta en esta obra no siempre tiene la misma prosodia y la misma intencionalidad a la hora de solamente leerla y junto a la música reflejan muy bien la niñez, plenitud, esperanza, éxtasis, tristeza, nostalgia, dolor y vida en la muerte como un todo que la Santa podría haber  sentido.

La “Obertura” y la “Obra final” son las dos únicas escenas que están compuestas por el mismo compositor, se asemejan bastante tanto en la parte instrumental y la vocal, la manera de interpretar el poema (cabe resaltar que los poemas de estas dos obras, reúnen versos creados por varios poetas, no solo por uno). Digamos que estas dos escenas serían la portada y el cierre de este libro, que sería el Oratorio.

Aunque cabe destacar el diálogo que entre los músicos mantenemos durante la escena de “El Encuentro con San Juan” y “La Muerte”. Como interprete de ambas, diría que estas dos escenas son en las que más se puede apreciar este diálogo y tensión de la palabra con la música tan compleja y a la vez tan maravillosa.

El recital se desarrolla en espacios patrimoniales de enorme valor. ¿Cómo influye el escenario en la interpretación y en la experiencia del público?

En los escenarios y espacios que llevamos de representaciones desde Marzo del 2025 nos hemos encontrado con lugares como el Palacio Ducal de Pastrana, un espacio muy señorial y a la vez moderno, muy diferente a la Antigua Iglesia de la Compañía de Jesús en Caravaca de la Cruz con un atrio y altar enormes y una cúpula preciosa que recogía un lienzo de San Juan de la Cruz. Teniendo en cuenta estos espacios la manera de hacer el Oratorio no es la misma, y eso entre los músicos lo notamos a la hora de interpretar la música, ya no solo por espacio en sí, sino por como nos sentimos en él, al fin y al cabo el escenario es el medio para mostrar la interpretación y no todos se sienten igual, la representación puede ser desde algo más intima a una interpretación más monumental . O un espacio al aire libre, como en Ávila, que en una noche de verano se transmite y vive la obra desde otra perspectiva.

El papel del público nos hace mucha falta siempre, más de la que creemos. Nosotros desde el escenario vemos también a la gente como está recogiendo esta obra, y como nos acompaña en esta andadura, sobre todo porque se habla de una persona que tanto por la historia o la literatura la gente conoce, y aún sin conocerla del todo, el público nos arropa y disfruta cada escena con nosotros. Me gustaría recordar dos momentos muy especiales que tuvimos la suerte de vivir,  ya que en las iglesias de Valladolid y Segovia a través de una celosía nos pudieron ver monjas de clausura. Creo que no hay mejor público que pudiera apreciar esta música.

Los Senderos del Alma no es únicamente un concierto ni una representación teatral. ¿Cómo definiría esta propuesta artística?

Es una propuesta arriesgada y nada convencional en relación a lo que el púbico está acostumbrado a ver. Resalto el papel de la “voz en off” (matizo que es una persona real, que nos acompaña a todos los conciertos. Lo digo porque muchas veces preguntan si es una grabación jajajajajaja) y el papel del poeta – narrador que está junto a nosotros en el escenario y tanto al público como a nosotros, los músicso, nos muestra en cada representación un poema y vivencia distinta de Santa Teresa.

Y como no, mencionar el proyector que siempre nos acompaña donde se plasman cuadros, lugares donde la Santa estuvo, mapas de su andadura, etc…Este recurso es una manera de mantener la atención del público y hacerle protagonista de estos Senderos.

¿Qué momento del recital le resulta más emocionante o más exigente desde el punto de vista interpretativo?

Si tuviera que elegir resaltaría “Primera Fundación” y “La Muerte”. Para mí son obras que tienen la complejidad de no perder el focus sobre todo cuando no estoy cantando, y en el aspecto vocal son obras que junto a mi compañero y amigo, el tenor, Alberto hemos tratado de buscar siempre una interpretación conjunta. Sobre todo “La Muerte” tiene secuencias y fragmentos que tanto a Rubén (pianista), Matías (cellista), Alberto (tenor) y a mí, cada vez que la interpretamos es como la primera vez, ya que hay muchos cambios de tempos, armonías y texto diferentes y eso hace de esta obra de las más especiales del Oratorio y requiere mucha comunicación visual y gestual, en realidad todo el Oratorio en sí, porque nosotros somos los que interpretamos y dirigimos cada escena del Oratorio.

En especial resaltaría a nivel interpretativo, para mí de los más emocionantes que hay es el final de “La Muerte”, ya que es el momento donde La Santa agoniza y vive muriendo y eso requiere una búsqueda de colores y emisiones en la voz distintas. Y por otro lado “La Encarnación” ya que es la única escena de toda la obra que canto sola junto al cellista. Las sonoridades de la obra no son nada cercanas a lo que se está acostumbrado a escuchar y el diálogo entre la voz y el cello requiere de estudio, comprensión y buena comunicación de los interpretes.

Santa Teresa fue una gran escritora, pero también una mujer profundamente humana, cercana y llena de sentido del humor. ¿Ha intentado reflejar también esa dimensión en su interpretación?

Lo intento cada vez que me enfrento a ella en el escenario. En cada escena del Oratorio, como decía anteriormente, la poesía y la propia música son diferentes y desde mi interpretación siempre quiero mostrar desde el amor, dolor o añoranza que ella pudiera sentir en ese momento.

Pero hay una obra que creo que refleja todo ello y precisamente no es ni la más compleja ni la más grandilocuente del Oratorio, que es el propio poema del “Nada te turbe”. Todo el mundo lo conoce, su estrofa principal, la melodía, etc… Pero cuando canto los versos que entrelazan esta estrofa principal se puede ver reflejada la paciencia, serenidad y la mente visionaria que Santa Teresa tenía. Para mí este momento del Oratorio es el que más dimensión interpretativa tiene, no por la música en sí, sino por las propias palabras y como ella lo dice. He de decir, que mucha gente que ha escuchado y conoce la melodía “Nada te turbe” no recordaba o conocía estos versos

El público que asiste es muy diverso: creyentes, amantes de la música, del patrimonio o de la cultura. ¿Qué cree que se llevan todos ellos después de vivir esta experiencia?

Pues espero que se lleven una gran experiencia con la música contemporánea a través de nosotros. Creo que la gente se va emocionada, de alguna forma reflexiva e incluso con interés por saber más tanto de Santa Teresa, San Juan de la Cruz y de la mística que los rodea. Pero sobre todo espero que el público salga enternecido y feliz por habernos escuchado, que al final es lo que cualquier músico buscamos cuando nos subimos al escenario.

La Red Huellas de Teresa apuesta por acercar el legado teresiano a nuevos públicos a través de iniciativas culturales como esta. ¿Qué puede aportar la música para mantener viva la figura de Santa Teresa?

Creo que puede seguir capturando la atención a través de cualquier repertorio que englobe poemas de la Santa, San Juan de la Cruz, o de la relación de la mística con la música, ya que hay mucho que aún no conocemos y falta por descubrir, ya sea desde el Oratorio que contiene textos bíblicos, el propio folklore,  repertorio medieval y como no la música contemporánea… Seguir investigando porque cada cultura concibe la mística desde una visión de fe, literaria y musical muy diversa y distinta pero poniendo el foco en Santa Teresa o San Juan de la Cruz.

Si tuviera que invitar a alguien que todavía no ha asistido a Los Senderos del Alma, ¿qué le diría para animarle a vivir esta experiencia?

Le diría que no vaya con ningún tipo de idea de lo que el o ella pueda escuchar o ver, ya que va a romper sus expectativas positivamente. Habrá momentos en los que no perciban cuando va a ver un comienzo y final de obra y eso a cualquier persona le mantiene en un estado de suspensión e intriga que querrá saber el desenlace de la historia.

Ir a ver “Los Senderos del Alma” es un viaje que invitamos a hacer con nosotros. En el momento que se sientan cogen un billete donde ellos mismos desde las butacas son los verdaderos viajeros y protagonistas de este camino.